Reflexiones sobre cadenas de bloques…

Sin lugar a dudas, las cadenas de bloques (Blockchain) se han convertido en el heredero de la ciberseguridad como término de moda de la industria tecnológica. Según Gartner, blockchain sigue en el pico de las expectativas infladas del ciclo del hype tecnológico. “Es una evidencia factual sobre el estado masivamente publicitado de la adopción e implementación de blockchain”, señala Gartner en un estudio reciente, el cual también alerta de que apresurarse en implementaciones de blockchain sin estudiar bien el caso de uso puede llevar a “problemas importantes de innovación fallida, inversión desperdiciada, decisiones erróneas e incluso el rechazo de una tecnología que puede cambiar el futuro”.

En fin, obviando esta discusión, lo cierto es que las posibilidades en el uso de las cadenas de bloques a la hora de mejorar la trazabilidad de información, gestionar procesos transaccionales o simplemente manejar datos de forma segura; son casi infinitas.

Hasta nuestros días; se han asomado en el horizonte tecnológico cuatro modelos de cadenas de bloques (Blockchain): las cadenas de bloques públicas, cadenas de bloques privadas, las cadenas de bloques hibridas y una última emergente llamada blockchain-as-a-Service.

Las cadenas de bloques públicas –en las que todos pensamos al hablar de blockchain-; tratan de una cadena de bloques distribuida con una gran multitud de validadores a lo largo del mundo, resistente a la censura y la manipulación. En las cadenas de bloques públicas, el consenso está distribuido por defecto y no existe un único punto de fallo, ya que todo el proceso está distribuido en todos los niveles de la cadena. La capacidad de almacenamiento que se requiere, por cada equipo, también es mínima al contar con muchos agentes que comparten la información. Es como un modelo parecido al de Internet, en el que un solo agente no tiene control sobre todo lo que se produce ya que cada una de las personas y empresas que participan de la red tienen poder sobre sí mismos y sus propias páginas web.

Así como en la computación en la nube, existe una alternativa de generar cadenas de bloques privada. Estaríamos hablando de una cadena de bloques con un único validador que, por supuesto, estaría sometida a la censura y la manipulación que éste quisiera ejercer. Como el consenso distribuido no existe en este modelo y sí la posibilidad de que un único punto de la cadena pudiera comprometer todo el sistema y la información que contiene. Significa que sería el dueño de esta cadena de bloques privada el que decidiría si hacer pública su existencia, abrirlo al uso de terceros o cómo gestionar y almacenar sus datos. Lo comparamos a algo más similar a una red corporativa que al Internet que todos conocemos.

Entre medias de los dos modelos nos encontraríamos con una propuesta de cadenas de bloques híbrida, la cual combina lo mejor de las cadenas de bloque privadas y del públicas. En esta suerte de alternativa sí habría varios validadores de la información, pero sin llegar a los números del modelo público y con la posibilidad de ser elegidos o restringidos por una persona o grupo de personas. Por tanto, el consenso distribuido y la resistencia a la censura es relativa y dependerá mucho del grado de parecido que guarde el despliegue concreto con sus hermanos privados o públicos. La parte buena es que no existiría un único punto de error y que la cadena de bloques tendría que ser pública por defecto para los participantes del consenso.

Últimamente y a raíz de su evolución y a la asimilación del macro entorno; las cadenas de bloques visualizan un desarrollo hacia un modelo de entrega que se denomina el blockchain-as-a-Service. Este formato vivirá un auténtico despegue en los años próximos mediante el ‘as-a-Service’ y se proyecta que crecerá de forma exponencial con un crecimiento anual compuesto del 90,1% durante los próximos 5 años. Se estima que las aplicaciones comerciales del blockchain-as-a-Service se distribuirán a su vez en aplicaciones específicas como la administración de la cadena de suministro, gestión de identidades, contratos inteligentes, pagos, gestión del riesgo de gobierno y cumplimiento y otras menos conocidas como el almacenamiento de datos o el financiamiento comercial.

Complementariamente, se espera que la falta de disponibilidad de sistemas para asegurar la identidad de las entidades digitales y la autenticación en línea de las identidades personales impulse la adopción de la tecnología blockchain, ya que tecnología blockchain proporciona una solución para mitigar la necesidad de una autoridad central y terceros de confianza.

Con la puesta en escena del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) como respuesta legal a un avance tecnológico descontrolado, deja en evidencia que las cadenas de bloques no están diseñadas para ser compatible con el citado Reglamento, por cuanto los datos almacenados en la cadena de bloques incluidos los datos personales, no se pueden eliminar y no hay forma de ejercer el derecho al olvido, ni a modificar o borrar datos personales de arreglo al Reglamento.

Recordar que la premisa básica del GDPR es que el usuario es el auténtico dueño y señor de sus datos, lo que obliga a garantías como el derecho al olvido y a la salvaguarda de esta valiosa información.

El paisaje es difuso para las cadenas de bloques… queda esperar para comprobar si las cadenas de bloques efectivamente siguen en el pico de las expectativas infladas del ciclo del hype tecnológico, como asegura Gartner. Que el tiempo aclare…

Fuente: https://medium.com/